Cómo ahorrar con una caldera de condensación

Resulta complicado poder calcular de antemano cuánto vamos a ahorrar con una caldera de condensación, pero lo cierto es que si la utilizamos bien, podemos tener ahorros considerables.

En este artículo te explicamos cómo utilizar tu caldera de condensación para tener el máximo ahorro.

Las calderas de condensación ahorran sólo si condensan

Las calderas de condensación son las que aprovechan el calor latente del vapor de agua contenido en los humos y recuperan una parte de la energía contenida.

El ahorro que producen las calderas de condensación es debido a esta forma de funcionamiento. Recuperan parte del calor que las calderas convencionales expulsan a la calle.

Si la caldera de condensación no condensa no ahorra. Si no condensa no recupera calor.

¿Y cómo hacemos que la caldera condense y que ahorre?

La condensación se produce sólo si el agua de retorno de calefacción está por debajo de 52ºC (funcionando con gas natural), pero cuanto más baja sea la temperatura de retorno, mayor será la recuperación de energía.

Así pues, el ahorro será mayor cuanto más baja sea la temperatura de agua en radiadores que pongamos en el controlador de la caldera. Atención: nos referimos a la temperatura del agua de radiadores que se selecciona en el mando que está en la caldera, no en el termostato de ambiente. La temperatura del termostato de ambiente debe ser la de confort habitual (21ºC). Esta temperatura tendrá que ser lo más baja posible, siempre y cuando no tengamos frío en casa. Cuanto más baja sea la temperatura del agua de los radiadores, más baja será la potencia que éstos emitirán, y por lo tanto, menos calentarán.

Nos referimos al termostato de la caldera, que es diferente al termostato de ambiente. El termostato de la caldera es el que controla la temperatura del agua de los radiadores.

Además, las calderas de condensación no sólo son más eficientes que las convencionales sin condensación, sino que también proporcionan una alternativa para satisfacer las futuras demandas de conservación de energía y reducción de gases de efecto invernadero.

Calderas de condensación: ahorro como principal ventaja

Las calderas de condensación ofrecen una serie de ventajas con respecto a otros sistemas de calderas, como el ahorro de energía, la reducción de las emisiones, la disminución de los costes de combustible y la mejora del rendimiento y la fiabilidad.Introducción Una caldera de condensación está diseñada para recuperar una parte del calor que contienen los gases de combustión liberados en un proceso de combustión, reduciendo así el consumo de combustible de la caldera.

Ahorro con calderas de condensación gracias al cambio de estado del vapor de agua

El principio de funcionamiento de este tipo de calderas se basa en el proceso de condensación: un cambio de fase de una sustancia en estado gaseoso (vapor) a un estado líquido. Este cambio de fase genera una cierta cantidad de energía denominada “calor latente”.

La transición de gas a líquido depende, entre otros factores, de la presión y la temperatura. La condensación a una temperatura determinada conlleva una liberación de energía, por lo que el estado líquido es más favorable desde el punto de vista energético.

En el siguiente vídeo puede ver y entender mejor cómo funcionan las calderas de condensación.

Calderas de condensación: ahorro gracias a su alta eficiencia energética

Este tipo de caldera se suele utilizar en los hogares, pero también están disponibles en pequeños edificios comerciales. Son más eficientes que otros tipos de calderas porque funcionan con una temperatura mucho más baja, por lo que hay menos pérdidas de calor por radiación.

En mi opinión, la mejor manera de entender por qué los valores de eficiencia son tan bajos es recordar que cuando se analizaban las eficiencias de las calderas según el poder calorífico inferior, las eficiencias estaban en torno al 115%. Sin embargo, este sistema de medición ya no se utiliza.

En estos aparatos se recupera el calor latente de la condensación, que se utiliza para precalentar el agua del circuito de calefacción, por lo que son más eficientes que los convencionales.

En resumen, el uso de este tipo de calderas ha aumentado, y además son cada vez más eficientes. La instalación de una bomba de calor en este tipo de calderas es habitual, ya que reduce tanto el consumo energético como las emisiones de gases de efecto invernadero. Es una alternativa para aquellos que tienen una alta demanda energética en su hogar y no pueden permitirse instalar paneles solares o que viven en zonas remotas donde el acceso a fuentes de energía renovables es difícil.

Ahorro considerable en la factura de gas

Las calderas de condensación son obligatorias por normativa actualmente. Estas calderas consumen bastante menos energía que las calderas convencionales y te permiten ahorrar dinero cada mes.

En los últimos años, los costes de la energía en el hogar han aumentado, y la gente busca formas de reducir sus facturas de energía. La solución más rentable es instalar una caldera de condensación. Este tipo de caldera requiere menos combustible que las convencionales, lo que permite ahorrar en la factura mensual del gas.